>Arquitextos

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1. La arquitectura es construcción a merced del terremoto. Dos momentos esenciales de la vivienda. La que surge desde los cimientos y busca la cúspide de las nubes, y la que se deshace en trizas desde las alturas hasta el terreno plano. Dos momentos presentes de la vida: el surgimiento y la decadencia.

2. La arquitectura nos enseña a desear. Deseamos el conforte de nuestra vida a como dé lugar, literalmente, cualquier lugar. Es decir, en un lugar cómodo, sin arideces, sin sobresaltos. Ese deseo se transforma en ideal estético. No sólo un lugar confortable sino un lugar bello. Entonces la arquitectura nos enseña a envidiar. El lugar excelsamente satisfactorio no existe: la permanencia en la terquedad del deseo es lo que prevalece. La arquitectura siempre es deseo e insatisfacción; o satisfacción para sólo desear de nuevo.

3. La tierra, lo tectónico es lo que permanece. La arquitectura es efímera, pasajera, momentánea, insegura: el búnker más regio o la choza menos estable la tierra se los sacude como una plaga, como un parásito indeseable. La arquitectura siempre es artificio, edificio poético en constante cambio.

4. La arquitectura siempre es umbral: un dentro de un espacio; un afuera de un espacio. Es lo anterior de una circunstancia; es lo posterior a otra. Sin umbral no hay principio de cualquier proceso en construcción ni final de cualquier estructura en derrumbe.

5. Pináculo y arquitrabe: la parte más alta; la parte más baja. Al igual que toda abstracción, antes de sentar sus cimientos o establecer la cumbre más alta; antes de espaciar las circunstancias o convertirse en coto del paisaje, la arquitectura primero es un pensamiento, una imaginación, un borrador improbable y a veces imposible: así inicia con pretensiones trascendentes, así finaliza en detritus de la decadencia: lotes
baldíos y restos informes.

6. La arquitectura es contemplación estética, pero ello no tiene nada que ver con su funcionalidad de vivienda. La contemplación tiene que ver con estados de ánimo artísticos, religiosos o filosóficos: ninguno de los tres tiene que ver con la vida cotidiana dentro de la estructura arquitectónica. O sí, pero de manera casual, no causal, desde el punto de vista azaroso. Uno siempre admira las casas de los demás; la de uno la habita, la vive.

7. Pero la arquitectura es principalmente escultura, pintura y poesía. La primera es la erección de los muros, las dos aguas del cielo, los nubarrones de las ventanas; la segunda son los tornasoles de sus costados, la reflexividad de sus blancuras, los tonos terrenales y primarios de su personalidad; la tercera tiene que ver con la admiración del espectador, la mirada del caminante, la contemplación del espacio devenido estrofa.

8. La arquitectura inició con la sencillez, es decir: cimiento, pilares y techumbre. Lo demás es adorno, estética, sortilegio de colores, moda, capricho de las formas y las alturas, contemplación y ocio. La arquitectura es básicamente funcionalidad, sincretismo pensado para ser cobertor del ser. La arquitectura es hábitat necesario antes que recreación. La arquitectura es habitación sin veleidades.

9. A Pancho, mi amigo albañil, que es una especie de arquitecto sin academia, le leí el siguiente pensamiento de Le Corbusier, que es otra especie de arquitecto sin academia: “la casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad”. Y Pancho me respondió: “Creo que ese amigo no conoció el concepto infonavit.”

10. Sin embargo, cualquier casa, una casa, es diseñada, planeada y construida para varias generaciones. Con luces del desierto y destellos de la gran ciudad. Los bisabuelos, los abuelos, los padres, los tíos y tías, los hijos y sus hijos habitando la misma casa. Unos llegan, otros se van, se alternan, pero su secuencia no cesa. Aunque no se mueva, la casa siempre camina; aunque se derrumbe, siempre surge. Generación tras generación la casa es tradición, se convierte en un texto, en una pintura, en un símbolo, en una ética a seguir, en una costumbre para habitar. La casa es el libro educativo, la tradición oral, el cántico arrullador, la lectura de sobremesa, la escolaridad. La casa es la política, la economía, la cultura toda. La casa es la enseñanza. La casa se lleva a todas partes, aunque nunca parta.

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