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Los viajes de Luis Barragán

Toda la historia de México, desde la Conquista hasta la Revolución, puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados por instituciones extrañas, y de una Forma que nos exprese…Los mexicanos no hemos creado una Forma que nos exprese. Por lo tanto la mexicanidad no se puede identificar con ninguna forma o tendencia histórica concreta: es una oscilación entre varios proyectos universales sucesivamente trasplantados o impuestos y todos hoy inservibles. La mexicanidad, así, es una reiterada manera de ser y vivir otra cosa.”I OCTAVIO PAZ

Barragán buscaba, sin advertirlo, los ecos de su infancia. España primero y luego Francia, le abrieron los ojos hacia universos de gran importancia para su proyección artística. Durante su vida, Barragán realizó cuatro viajes fuera de su continente. Mediante el estudio de los viajes y recorridos que realizó a Europa, especialmente a España, me interesa adentrarme en los paisajes obras y ciudades que lograron hacerle ver a México en el extranjero. Mientras que la mayoría de sus compatriotas arquitectos practicaban un estilo nacional popular Barragán, gracias a cada uno de estos viajes, emprendería su camino hacia la arquitectura tradicional, entendiendo que para ser tradicional, es necesario ser fiel a la arquitectura contemporánea, a las raíces y al contexto.

El primero de sus viajes a Europa, probablemente el más significativo, lo realizó en la década de los 20, cuando la arquitectura internacional y el pensamiento moderno estaban en apogeo. En año y medio visitó París, España (Madrid, Poblet, Segovia, Salamanca, Toledo y Granada), Italia (Florencia, Roma y Tivoli) y Grecia. Francia y España protagonizaron el viaje, mostrándole la clave de lo que sería su obra madura, desde lados opuestos.

En España, encontró el ejemplo sublime de los ideales estéticos de su tiempo y de su cuna.1 Con su visita a Andalucía Barragán confirmó sus creencias arquitectónicas, dándose cuenta del gran potencial que tenía aquello que admiraba en la arquitectura vernácula de los pueblos mexicanos. Descubrió como esta arquitectura que se cerraba hacia el exterior, albergaba un interior íntimo de múltiples emociones que se alejaba de la arquitectura moderna, fría y aburrida. Para Barragán, la belleza de la arquitectura islámica, residía en el hecho que en ella se tocan dos extremos: “el misterio de la religión y la magia de la sensualidad, casi del erotismo.”2 Ya que, para él la arquitectura es un arte que nos da valores espirituales, más allá de los valores físicos, logrando trascender lo cotidiano haciéndolo bello, “toda arquitectura que no exprese serenidad no cumple con su misión espiritual.”3

Así como los españoles abrazaron su herencia árabe4, Barragán nos enseñó, mediante su arquitectura, a abrazar nuestra herencia indígena e hispana. Es por esto quizá, que España fue el destino más importante de sus viajes al exterior. Además de reconocer su propia cultura en España, encontró ahí la poesía con la que habría de embrujar toda su obra, siendo que en ella, se apoyaba otro gran pilar sobre el cual formularía su lenguaje.5

“Exceptuando París, España me interesa más que cualquier otro lugar. Me ha impresionado mucho la Alhambra de Granada, con sus espacios, sus fuentes y acequias6 (…), Aún recuerdo el olor maravilloso de los arrayanes. Todo eso forma el placer de la vida.”7

En París, coincidió con la Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes, en la que conoció la obra vanguardista de arquitectos como Le Corbusier, Robert Mallet-Stevens, Federick Kiesler y Konstantin Melnikov, con quienes en ese tiempo discrepó ideológicamente. Sin embargo, en esta misma muestra, Barragán descubrió una obra discreta, alejada de las vanguardias del momento, unos jardines hechos por Ferdinand Bac, que era escritor y arquitecto. Fue lo único con lo que Barragán se reconoció en esa exposición. “Como nosotros en México tenemos herencia mediterránea por España”, comenta Díaz Morales, “y especialmente por lo árabe, entonces entendíamos muy bien, y veíamos afín a nosotros el espíritu mediterráneo que campeaba en los jardines de Ferdinand Bac.”8

Luis Barragán confió en su mirada para crear su arquitectura. Sus viajes le representaron un ingrediente fundamental en su formación, le abrieron los ojos de la manera menos esperada en un joven arquitecto, algo que no es de extrañar pues son precisamente los viajes los que definen la formación del arquitecto.9“Porque Luis Barragán no inventa, crea… descubriendo lo que ya estaba ahí solo que no se había visto… de esa manera. Descubre para él, descubre con otros y también descubre a partir de otros y para otros.”10

Su obra sigue hasta hoy siendo una puerta abierta hacia el despertar de la mirada. “Mi arquitectura es autobiográfica, es la memoria del rancho de mi padre donde transcurrió mi infancia y adolescencia. En mi arquitectura siempre he procurado adaptar las necesidades de la vida moderna a la magia de la melancolía por los tiempos viejos.” El regreso de Luis Barragán a México marcó una influencia muy grande, a través de obra, su gran biblioteca e intereses que compartió con sus contemporáneos, la Escuela Tapatía de Arquitectura, una generación muy brillante de personalidades con un gran enfoque humanista de la arquitectura. Gracias a los viajes que realizó, Barragán dio nombre a todos aquellos aspectos que había aprendido a amar de México: los recintos vastos y recogidos, las texturas elementales, las líneas puras, los volúmenes macizos. Luis Barragán llamó a todos estos elementos Mediterráneo, 11 ya que por fin les había encontrado su raíz.

 

“Yo encuentro que la casa popular de México es de una belleza increíble.”12 Comentó Barragán, “Estoy enraizado en México, tuve la suerte de haber vivido en provincia, en pequeños pueblos y haber conocido mucho la vida de las rancherías. En mi infancia están mis mejores recuerdos y mis mejores sueños. … Inconscientemente los recuerdos de mi infancia resurgen en mi obra…”13

 

1 ALFARO, Alfonso. Voces de tinta dormida: La biblioteca…, (versión original), op. cit., p. 26.

2 SCHJETNAN, Mario. “Conversación de formas. Mario Schjetnan entrevista a Luis Barragán” en el mundo…, op. cit., p. 77. En tesis doctoral Mirar y Transformar. La Herencia Hispana en la Arquitectura de Luis Barragán, Garza Sastre, Antonio.

3 MAISTERRA, Nemesio, Luis Barragán. Obra en Guadalajara, Tecnológico de Monterrey, Guadalajara, 2002, p.4

4 La alhambra cuna de las tres religiones.”…Con el otro hecho de su relativa fragilidad le hemos buscado varias explicaciones: renovación material ‘orgánica’, amor sin desmayos y, en suma, vida nunca extinta, aunque sujeta a los normales altibajos de todo lo viviente (‘Alhambra de los reyes’, ‘Alhambra de los gitanos”, ‘Alhambra de los turistas’): Pero nos queda la gran explicación. La frágil Alhambra ha subsistido por la fenomenal capacidad española de ‘digerir’ su agitada historia.” GARCÍA Gómez, Emilio. La Alhambra: la casa real. Albaicín SADEA Editores, Madrid, 1966, p. 2. En tesis doctoral Mirar y Transformar. La Herencia Hispana en la Arquitectura de Luis Barragán, Garza Sastre, Antonio.

5 GARZA SASTRE, Antonio, tesis doctoral Mirar y Transformar. La Herencia Hispana en la Arquitectura de Luis Barragán, UNAV, Pamplona 1996

6 Jorge Salcat, Entrevista realizada a Luis Barragán en México D.F. (1981). Publicada por primera vez en la Revista Modo n. 45, Diciembre, Italia.

7 Elena Poniatowska, Extractos de la entrevista realizada en Noviembre en México, D.F. Publicada por primera vez en Diario Novedades, México, DF, 28-29 de Noviembre, 2, 4,y 5 de Diciembre.

8 Comenta Ignacio Díaz Morales en una entrevista para Enrique de Anda en Luis Barragán, Clásico del Silencio, Enrique X. De Anda (coord.), Escala, Bogotá, 1989.

9 GARZA SASTRE, Antonio, tesis doctoral Mirar y Transformar. La Herencia Hispana en la Arquitectura de Luis Barragán, UNAV, Pamplona 1996

10 MIJARES, Carlos, Luis Barragán y los duendes del sitio, Del descubrimiento y la creación, en 6 Cuadernos de arquitectura, CONACULTA-INBA, México, p.40

11 ALFARO, Alfonso, Voces de tinta dormida: Itinerarios Espirituales de Luis Barragán, Libros de la Espiral, México, 1996, p. 39

12 RIGGEN, Antonio, Escritos y Conversaciones Luis Barragán, El Croquis editorial, Madrid, 2000, p.75

13 RIGGEN, Antonio, Escritos y Conversaciones Luis Barragán, El Croquis editorial, Madrid, 2000, p.117


 

I PAZ, Octavio, El Laberinto de la Soledad, Fondo Cultural Económica, México, 1994, en libro Luis Barragán. La revolución callada, VITRA Museum, Italia, 2001, p.276

 

autora: Josefina Pozas

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