Oporto y Souto de Moura: Los puentes imaginarios

Oporto y Souto de Moura: Los puentes imaginarios

Oporto, en portugués Porto, es la segunda ciudad más importante de Portugal, y la responsable del nombre que lleva el país. Una ciudad llena de magia que combinada con su arquitectura la hacen una ciudad muy singular, encantando de esta manera tanto a los turistas como a los locales que desenvuelven su vida cotidianamente en ella. Esta fascinante ciudad posee además una característica especial: sus puentes, tanto los que cruzan el río Duoro, como los imaginarios que se establecen en la ciudad, su historia y su arquitectura.

¿Puentes imaginarios? Sí, son esos que unen dos momentos, dos movimientos e incluso dos obras diferentes, pero que no se pueden tocar ni ver. Este puente es abstracto, es el que es capaz de unir y relacionar momentos diversos de la historia, e incluso el que es capaz de trazar una unión entre el diseño de una edificación con otra.

Los puentes físicos de Oporto son una brillante obra de la ingeniería y a la misma vez cómplices de la ciudad y su relación tan estrecha con el río Duoro; testigo fiel de una ciudad que se transforma, atravesando su ancha cintura de un lado al otro dándole una esencia única a una continua modernización que respeta los iconos urbanos que han quedado con el tiempo. Por otro lado sus puentes abstractos son esa transición imaginaria presente en la ciudad, descrita como arquitectura y sus diversos movimientos, esos que están fichados en distintas épocas y estilos. Es de esa manera que se mezcla lo nuevo con lo viejo, lo colonial y lo moderno, expresiones atemporales de la estética que parecen invitarnos a recorrer sus calles. Por ejemplo, La Torre de los Clérigos y la Casa da Música de Rem Koolhaas, son dos iconos importantes de la ciudad, diferentes en forma, estilo y representación, separados por el tiempo y la historia, pero unidos por ese lazo mental que los involucra en un mismo contexto; es como una relación entre polos opuestos, que al combinarse en un mismo escenario forman una mezcla única: Oporto.

En cambio, los puentes de Souto de Moura son otros, son lazos creativos que unen un proyecto con otro en su mente, se enredan entre ellos con conceptos e imágenes, dando por resultado diferentes expresiones arquitectónicas que nacen de esa misma creatividad, una misma canción con melodías diferentes, un mismo trazo con distinta forma. En su arquitectura podemos observar esa búsqueda de la unión entre el problema y la solución, el diseño y el contexto, sin definir al lugar como algo restrictivo si no permisivo, hacer de este lo que uno quiere que sea y represente, manteniendo la sensibilidad, pero creando entre el sitio y la edificación la relación que se desee, rompiendo con los limites físicos y construyendo con su imaginación, transportándonos a un mundo donde las restricciones no existen, y aun así proyectando un sentimiento de serenidad en su obra.

 

Existen en su obra muchos puentes mentales e imaginarios construidos con rigor y precisión, es decir que en las edificaciones podemos interpretar la aparente intención de involucrar, por ejemplo, los materiales, creando una complicidad entre ellos, conjugando así diferentes matices y colores que crean una armonía arquitectónica. En otro caso hay un puente muy definido entre el interior y el exterior de sus obras, creando una relación inteligente entre la obra humana y la naturaleza, componiendo así una melodía casi perfecta.

En fin, estos puentes imaginarios, esta abstracción de los lazos que unen ciertos momentos, ciertos pensamientos y creencias, que cuando son identificados, dan sentido a muchas cosas e imágenes; se puede percibir la transición y relación de una cosa con otra. Cuando se logra identificar el proceso de vinculación entre dos obras o edificaciones, se está involucrando al humano en la creación del tiempo, de la mente y en la representación efecto de esta danza mental, a veces inconsciente, de conceptos y creatividad. En la obra de Souto de Moura se pueden observar estos puentes, el vinculo entre sus obras, los materiales y el contexto, y se puede percibir que esa melodía fue construida gracias a los lazos entre una nota y otra, creando un pentagrama enriquecido de hermosos sonidos, y que esa melodía no es solo del arquitecto, si no parte de la esencia de Oporto y Portugal.

 

 

 

autora: Ana Sabina Thomas Vado

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