Hacia una arquitectura plástica

Hacia una arquitectura plástica

 

HACIA UNA ARQUITECTURA PLÁSTICA

1924

Theo Van Doesburg

1. Forma. La abolición de todo concepto de forma en el sentido de un tipo preestablecido tiene, una importancia esencial para el sano desarrollo de la arquitectura y el arte en general. En vez de utilizar e imitar estilos anteriores como modelos, se debe plantear completamente de nuevo el problema de la arquitectura.

2, La nueva arquitectura es elemental, es decir, se desarrolla a partir de los cimientos de la construcción en el sentido más amplio. Estos elementos -como función, masa, superficie, tiempo, espacio, luz, color, material, etc. son plásticos.

3. La nueva arquitectura es económica, es decir, emplea sus medios elementales de la forma más eficaz y menos dispendiosa posible y no despilfarra estos medios ni el material.

4. La nueva arquitectura es funcional, es decir, se desarrolla a partir de una exacta determinación de las exigencias prácticas, que, establece en esquemas claros.

5. La nueva arquitectura es informe aunque exactamente definida, es decir, que no está sometida a ningún tipo de forma estética establecido. No posee ningún molde (como los de los pasteleros) para elaborar las superficies funcionales resultantes de exigencias prácticas, vivas.

En contraposición a todos los estilos anteriores, el nuevo método arquitectónico no conoce ningún tipo cerrado, ningún tipo funcional.

Ese espacio funcional está dividido estrictamente en superficies rectangulares, que no poseen ninguna individualidad por sí mismas. Aun cuando cada una está definida en función de las demás, pueden concebirse como si se extendieran hasta el infinito. Constituyen, por tanto, un sistema coordinado, en el cual todos los puntos corresponden a un número igual de puntos en el universo. De ello se desprende que las superficies tienen una relación directa con el espacio infinito.

6. La nueva arquitectura ha independizado el concepto de monumental de lo grande y lo pequeño (puesto que la palabra «monumental» está deteriorada, se sustituye por la palabra «plástico»). Ha demostrado que todo existe sobre la base de las interdependencias de relaciones.

7. La nueva arquitectura no posee ningún factor pasivo. Ha superado la abertura (en la pared), La ventana con su abertura desempeña un papel activo en oposición alcerramiento de la superficie de los muros. En ninguna parte aparece una abertura o un vano en primer plano, todo está rigurosamente determinado por contraste. Compárense las diversas contraconstrucciones en las cuales los elementos de que consta la arquitectura (superficie, línea y masa) se hallan libremente situados en una relación tridimensional.

8. La planta. La nueva arquitectura ha abierto las paredes y ha eliminado así la división entre el interior y el exterior. Las paredes han dejado de ser portantes, sólo son puntos de apoyo suplementarios. El resultado es una planta nueva, abierta, completamente distinta de la clásica, pues el interior y el exterior se interpenetran.

9. La nueva arquitectura es abierta. El conjunto está formado por un espacio dividido de acuerdo con las diversas exigencias funcionales. Esta subdivisión se realiza mediante superficies divisorias (en el interior) o superficies protectoras (en el exterior). Las primeras, que separan los distintos espacios funcionales, pueden ser móviles, es decir, las superficies divisorias (antes tabiques) se pueden sustituir por superficies o tableros divisorios movibles (la solución también es válida para las puertas). En la próxima fase de desarrollo de la arquitectura, la planta debe desaparecer por completo. La composición bidimensional del espacio, que se establece en esa planta, se sustituirá por un cálculo exacto de la construcción -un cálculo mediante el cual la capacidad de carga quedará limitada a los puntos de apoyo más simples, pero también más resistentes; la matemática euclidiana no servirá ya para este, fin pero con ayuda de un cálculo no euclidiano que tome en cuenta las cuatro dimensiones todo será muy sencillo.

10. Espacio y tiempo. La nueva arquitectura tiene en cuenta no sólo el espacio, sino también la magnitud tiempo. A través de la unidad de espacio y tiempo el exterior arquitectónico adquirirá un aspecto nuevo y completamente plástico. (Aspecto espaciotemporal plástico cuatridimensional.)

11. La nueva arquitectura es anticúbica, es decir, no trata de combinar todas las células espaciales funcionales en un cubo cerrado, sino que proyecta las células espaciales funcionales (así como las superficies que las cubren, balcones, etc.) centrífugamente desde el centro del cubo. De este modo la altura, la longitud y la profundidad más el tiempo adquieren una expresión plástica completamente nueva en espacios abiertos. De esta manera, la arquitectura logra un aspecto más o menos fluctuante (corresponde al ingeniero saber hasta qué punto ello es posible desde el punto de vista constructivo), que contrarresta por así decirlo la fuerza de gravedad de la naturaleza.

12. Simetría y repetición. La nueva arquitectura ha eliminado tanto la monótona repetición como la rígida regularidad de las dos mitades -la imagen en el espejo, la simetría. No existe ninguna repetición en el tiempo, ninguna estandarización. Un bloque de casas es un conjunto en el mismo sentido que lo es la casa individual. Las leyes que son válidas para la casa individual, también lo son para el bloque de viviendas y para la ciudad. En vez de simetría, la nueva arquitectura ofrece una relación equilibrada entre partes dispares, es decir, de partes que se diferencian unas de otras por su posición, dimensiones, proporción y situación, en virtud de sus peculiaridades funcionales. La equivalencia de estas partes se basa en el equilibrio de su desigualdad y no en su igualdad. Además, la nueva arquitectura ha convertido las partes delantera, trasera, derecha, superior e inferior en factores de igual valor.

13. Al contrario del frontalismo, que tuvo su origen en una concepción rígida, estática de la vida, la nueva arquitectura ofrece la riqueza plástica de una expansión múltiple en el espacio y el tiempo.

14. Color. La nueva arquitectura ha abolido la pintura como expresión separada e imaginaria de armonía -secundariamente como representación, primordialmente como superficie de color.

La nueva arquitectura admite el uso orgánico del color, como medio directo de expresión de sus relaciones en el espacio y el tiempo. Sin color, estas relaciones no son reales, sino invisibles. El equilibrio de las relaciones orgánicas sólo adquiere realidad visible por medio del color. La tarea del pintor moderno consiste, en crear con ayuda del color un conjunto armónico en el nuevo campo espaciotemporal de cuatro dimensiones, y no una superficie de dos dimensiones. En una posterior fase de desarrollo el color también se podrá sustituir por un material desnaturalizado que tenga su propio color específico (problema para el químico), pero sólo en el caso de que exigencias practicas requieran este material.

15. La nueva arquitectura es antidecorativa. El color (y esto es algo que los temerosos del mismo deben tratar de comprender) no es una parte decorativa de la arquitectura, sino un medio orgánico de expresión suyo.

16. La arquitectura como síntesis del neoplasticismo. La construcción es una parte de la nueva arquitectura que, al reunir todas las artes en sus manifestaciones más elementales, revela su verdadera esencia.

Requisito previo es la capacidad de pensar en cuatro dimensiones, es decir: los arquitectos del plasticismo, entre los que también incluyo a los pintores, deben construir dentro del nuevo ámbito de espacio y tiempo.

Dado que la nueva arquitectura no admite imágenes de ningún género (como pinturas o esculturas como elementos separados), su propósito de crear un conjunto armónico con todos los medios esenciales es evidente desde el principio.

De este modo, todo elemento arquitectónico contribuye a que se alcance un máximo de expresión plástica sobre una base práctica y lógica, sin que por ello se descuiden las exigencias prácticas.

 

Fuente: Doesburg, T. V. (1994). Hacia una arquitectura plástica. En P. Hereu, J. M. Montaner, & J. Oliveras, Textos de arquitectura de la modernidad (págs. 223-225). Hondarribia, Guipúzcoa, España: Editorial Nerea.

 

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